lunes, 25 de septiembre de 2017

XII Curso de Educación para el Desarrollo (Octubre 2017 / Diciembre 2017)


La ONG Setem Andalucía, con su delegación en Córdoba, y en colaboración con diversas organizaciones, organiza la duodécima edición del curso "Educación para el Desarrollo (aprendiendo del Sur)".

Dicho curso se realizará en 5 sábados en el que se tratarán temas relacionados con la realidad de los países del Sur, su problemática, sus relaciones con el Norte y las diferentes alternativas a la situación actual. Los ponentes, forman parte de diversas organizaciones de Andalucía y de Setem. 

Las fechas de la primera fase de esta edición serán: 28 octubre, 4, 11 y 18 noviembre y 2 diciembre. 

Al final del curso se entregará un certificado a las personas que asistan a más del 85% del curso. 

Posteriormente, Setem ofrece la posibilidad de poder convivir y colaborar con diversas organizaciones en Países del Sur mediante un programa de corta estancia. Más de 100 personas ya han participado es esta experiencia inolvidable como voluntario/as. Para esto es necesario haber terminado el curso de EdD de Setem, tener más de 21 años y ser seleccionado/a tras una entrevista personal.

¿Cuál es el objetivo del curso?
Conseguir un cambio personal y de actitud, motivando la reflexión crítica y un compromiso que nos permita construir un espacio común con los países del Sur favoreciendo modelos socioeconómicos mas justos y respetuosos con el desarrollo y la identidad de dichos países.

¿A quién va dirigido el curso?
A personas comprometidas y sensibles a las situaciones de desigualdad e injusticia entre el Norte y el Sur, que vean en la educación una herramienta para su solución y quieran escuchar y aprender de otras realidades. Además, va dirigido a aquellas personas que quieran formarse para ser voluntarios en un país del Sur mediante una corta estancia (1-3 meses).

¿Cómo se desarrolla?
El curso se realizará los sábados 28 de octubre; 4, 11 y 18 de noviembre y 2 de diciembre en el horario de 9:00 a 13:30 y de 17:00 a 20:00 h. 

Inscripción e información:   
Rellena la inscripción aquí y envía por email (cordoba@setem.org) el resguado del banco. 
La inscripción finaliza el 25 de octubre.
Tel: 957 204 274- 654 814 432
E-mail: cordoba@setem.org
www.setem.org

Precio del curso: 60 euros (incluye desayuno con productos ecológicos y de Comercio Justo).
El pago se realizará por transferencia en TRIODOS BANK a la cuenta de SetemIBAN ES45 1491 0001 2921 6285 2426
Concepto: curso EdD y tu nombre y apellidos.
El curso está limitado a 30 alumnos/as.

Lugar de celebración: Colegios Provinciales de la Diputación de Córdoba. Avda. Mediterráneo s/n. Barrio Parque Figueroa.

Os presentamos el tríptico informativo del curso:






jueves, 9 de marzo de 2017

8ª Ruta Solidaria Sábado 8 de abril

Querido amig@,

Queremos contar contigo de nuevo para la 8ª Ruta Solidaria que la ONG Setem-Córdoba, en colaboración con la asociación Hamor, organizamos en Córdoba el Sábado 8 de abril. Nos encantaría que participaras. 



En los siguientes enlaces puedes ver vídeos de otras ediciones de la ruta:
Nuestro objetivo es que conozcas nuestras actividades como la ruta, donde todos ganamos, dejamos atrás la rutina y durante esta jornada mostramos que otra forma de vivir y disfrutar es posible ayudando a los demás. Los beneficios de este año irán destinados a una comunidad de niños en Gangassau (Camerún): YIDE BIKOUE que significa EL AMOR DE LOS NIÑOS en lengua local. Os dejamos los enlaces a la definición del proyecto y la página de facebook:
https://www.facebook.com/yidebikoue/?fref=ts

Te esperamos a las 8.30 para desayunar. Después puedes unirte a la Ruta de senderismo para adultos o para pequeños. Durante el paseo podrás conocer qué hace SETEM en Córdoba, España y otros países, para esto nuestros voluntarios internacionales podrán contar de primera mano sus experiencias, todo esto en un ambiente tranquilo y sin prisas. Además, se celebrarán talleres para todas las edades (niños menores de 13 años gratis).Tras la ruta, comida y bebida ayudarán a reponer fuerzas después del camino. Y por la tarde podremos disfrutar de espectáculos, música en directo y muchas más sorpresas.

Recuerda que para que todo esté bien organizado necesitamos que te apuntes (rellenar inscripción). Toda la información y cómo inscribirte la encontrarás en la web www.hamor.es. También puedes ayudarnos a compartir el evento con todos tus contactos y redes sociales. Si no puedes venir y quieres colaborar, puedes hacer tu donativo, compartir este evento en facebook, imprimir el cartel, pegarlo en tu trabajo o cualquier otra cosa que se te ocurra.

¡¡No olvides que puedes invitar a familiares y amigos. Cuantos más seamos mejor!!

Muchas gracias y esperamos verte disfrutando con nosotros !!!!!

¡¡ ANDA VEN !!

viernes, 24 de febrero de 2017

Exposición Quinua y Kañihua en el Consulado del Perú en Sevilla

Desde mediados de enero hasta finales de febrero, en el consulado general del Perú en Sevilla, Setem ha coordinado con la institución para realizar una exposición sobre la quinua y kañihua. Aquí os dejamos algunas fotos de la Sra, Cónsul junto a otras personas disfrutando de la exposición.







El regreso

Hola amigos y amigas, de vuelta en España os dejo mi última reflexión.

Esta experiencia ha superado todas las expectativas posibles a cerca de la Cooperación Internacional. Siempre he tenido mis inquietudes sobre el voluntariado en un plano más internacional pero hasta que no lo he realizado, no me he dado cuenta de lo importante que es para una persona, implicada en la justicia social y defensa de los derechos humanos, este tipo de experiencias.

Esta experiencia ha cambiado mi visión del mundo, mi visión de la vida, he crecido como persona, he recuperado valores humanos que en este mundo occidental, con forma de laberinto sin salida, se han perdido y he sentido emociones, ocultas en la vida occidental, que sólo conocía en la teoría.

He sentido esta experiencia como un proceso de transformación humana, pasando del inmovilismo, consumismo, individualismo y otros “ismos” (este sufijo indica separación, partidos, sistemas) a la oportunidad, generosidad, comunidad y otras “idades” (este sufijo indica cualidad). He encontrado el concepto de humanidad sin ninguna contaminación política, donde prima la lealtad por encima de la ideología, donde prima la interculturalidad por encima de la discriminación y donde no hay prejuicios sociales por la raza, religión o aspecto físico. Igualdad y respeto están presentes en el primer plano de la vida amazónica. No hay jerarquías de poder, su estructura es horizontal, y cada decisión es consensuada por la comunidad. No hay pobreza, entendida como carencias de lo necesario para vivir dignamente. Existe la felicidad y no existen los indignados. La naturaleza es su casa, es algo prestado, y por eso la cuidan como si fuese suya para dejarlo todo en las mismas condiciones a sus hijos y nietos. Respetan el hoy, pensando en sus descendientes del mañana.

He conseguido despojarme de mis raíces y adentrarme en otras tierras llenas de cultura y valores fundamentales. He absorbido todas sus riquezas y ahora sus frutos se han convertido en sabias experiencias y en un crecimiento personal. He conocido un estilo de vida ejemplarizante, que me ha hecho ampliar mis horizontes y aumentar aún más mi sensibilidad por los más desfavorecidos.

Esta experiencia ha definido, con más claridad, mi camino profesional y personal, rescatando la ilusión y la motivación por la defensa y lucha de los derechos humanos.

Gracias a este programa, que ha superado a cualquier curso de postgrado, y gracias a todas las personas que hacen posible el mismo, se consigue que se cumplan los sueños de muchas vidas y que el mundo gire en la dirección adecuada. ¡Gracias!

jueves, 2 de febrero de 2017

CONTIGO PERÚ

Hola amigos y amigas, ha llegado la hora de hacer las maletas y regresar a mi Córdoba querida. 

Muchas gracias Perú, 
contigo he conocido y admirado otras culturas, 
contigo he vivido otras costumbres y tradiciones, 
contigo he reflexionado aspectos vitales, 
contigo he crecido como persona, 
contigo he entrado en simbiosis con la naturaleza, 
contigo he reído, he llorado, he amado y he perdido el miedo, 
contigo he recorrido tus rincones admirando tu biodiversidad, he surcado tus ríos, he caminado por tu sierra, tu costa y tu selva, me he hipnotizado observando tu cielo estrellado, 
contigo he aprendido a bailar cumbia y a sentir la música criolla dentro de mi piel, 
contigo he degustado tus mejores manjares, 
contigo he conocido a personas maravillosas, 
contigo he cumplido un sueño, 
contigo soy feliz.

Me despedido de ti, por ahora, pero siempre estaré CONTIGO PERÚ.

A todas las personas que han formado parte de este sueño…

“Gracias, Pasonki, Irake, Poyagnu, Ario, Parasyos, Aro Nega”.


miércoles, 25 de enero de 2017

Curso "Comercio Justo y Consumo Responsable" en Granada


Ya está abierto el plazo de inscripción para el curso "Comercio Justo y Consumo Responsable" que llevaremos a cabo en Granada el fin de semana del 17-18 de febrero y del 3-4 de marzo. Hablaremos de Comercio Justo, Finanzas Éticas, modelos de consumo y su relación con el medio ambiente, derechos del consumidor y Economía Solidaria. 

Podéis inscribiros de manera gratuita rellenando este formulario


martes, 17 de enero de 2017

Andaluna es un recurso que transforma a los pequeños y a los mayores

Hacer una sensibilización en un colegio era una actividad que llevaba haciendo varios años en la organización en la que colaboro habitualmente. 



Hablar de pobreza, de alternativas, de derechos, justicia social… casi siempre en secundaria y tímidamente en primaria, muchas veces sin llegar a profundizar demasiado en las causas de esa desigualdad entre el Norte y el Sur que hiciese a los escolares entender algo nuevo, más allá del concepto “en el mundo hay ricos y pobres”.

Dentro del curso de experto “Visiones para el desarrollo, alternativas y herramientas para la transformación social” organizado por la Cátedra de Cooperación de la UCo, debíamos realizar un trabajo fin de curso con alguna organización de entre las que nos proponían. Escogí SETEM (aunque realmente no conocía todo su trabajo) porque durante mi etapa universitaria vi varios carteles del curso que realizaban sobre “Educación para el Desarrollo”; siempre me animaba a apuntarme y luego nunca terminaba haciéndolo. 

La invitación que hacía SETEM estaba muy en la línea con lo que yo pensaba que podría ser una propuesta transformadora, una acción directa de educación para el desarrollo en varios colegios contando el cuento “Andaluna en los Andes” hablando a los niños sobre la importancia del respeto, la diversidad cultural, la justicia y conceptos sobre agroecología y consumo responsable mediante la producción de quinoa y kañihua. 

Cuando leí el cuento tuve la sensación de que Andaluna llega al Perú con muchas ideas preconcebidas sobre lo que significaba estar en el Sur y que regresaba totalmente transformada al empaparse de la realidad, investigar y sensibilizarse; justo el proceso que persigue la educación para el desarrollo. ¿Y si esta niña de 9 años era realmente un fiel reflejo de los niños de su edad de nuestra ciudad? ¿Cuáles eran las ideas que tiene un niño de 9-10 años sobre Latinoamérica? ¿Están influidas agravando la idea de un Sur analfabeto y pobre dependiente de un Norte poderoso? 

De esta manera surge la idea de hacer un pequeño estudio mediante una encuesta sobre qué piensan los niños sobre Latinoamérica y ver si el cuento de Andaluna en los Andes, les transforma y modifica. 

La encuesta recogía muchísimas ideas, casi todas las que se cuentan en cada página de la historia de Andaluna: geografía, acceso a la educación primaria, acceso al agua, trabajo, vivienda, consumo de alimentos, comercio justo… Y, también, tenían que escoger qué palabras definían según ellos a Latinoamérica. 

La sesión comenzaría realizando la encuesta, posteriormente el cuentacuentos y finalmente, una sensibilización con varios pilares: el romper estereotipos sobre el Sur y el entender qué es el comercio justo y qué tiene que ver con nuestras vidas. 

Una semana más tarde, los profesores volverían a pasar la misma encuesta que se pasó al principio para ver si alguna idea había cambiado o no. 

El desarrollo de la sesión en los colegios fue espectacular, comenzábamos viendo imágenes sobre la ciudad de Puno respecto a un barrio de España (todos los niños pensaban que el barrio español correspondía a Perú porque “veían casas viejas y con poco asfalto”), proseguíamos hablando de las plantas de la Isla de los Uros en el lago Titicaca, sorprendiéndose de que países como Holanda estuvieran comprando ese material para sus construcciones. “El Sur exporta tecnología”, se sorprendían. Comenzábamos a romper estereotipos. 

La quinoa quizás era una planta menos conocida para muchos, pero explicar el comercio justo con el café y el cacao fue fácil. Tras ver un mapa los países que exportan cacao y café una niña detuvo la sesión: “No entiendo seño, si sólo se produce en los países del Sur una cosa que usamos todos los días y varias veces (refiriéndose al café que tomaban sus papás) ¿por qué son pobres? ¡Solo lo tienen ellos!” los niños razonaban una de las principales causas de la pobreza y se indignaban al entenderlo.

Entre mil anécdotas terminaban las sesiones probando galletas de comercio justo con quinoa y viendo qué era un aguayo y cómo el transportar a los niños en la espalda incrementaba el vínculo entre la mamá y el pequeño. 

Ya de por sí, la hora compartida en clase había sido una riqueza, pero había que analizar la encuesta y ver si realmente Andaluna los transformaba realmente. 

La primera pregunta, sobre la ubicación geográfica de Latinoamérica ya me hizo pensar: no por el hecho de que acertasen o no donde estaba sino porque la mitad de los que fallaban la ubicación de Sudamérica, la confundían con África: los niños tenían claro que la pobreza tiene un componente geográfico: un Sur. Un sur que aparece en la televisión y del que cuentan que los niños se mueren de hambre y en el que todo es oscuridad. 

Las siguientes preguntas también fueron un mazazo, las palabras más repetidas por los niños para describir a Latinoamérica fueron: pobreza, necesitan dinero, selva, chabolas y guerra (todas las palabras tenían su antónimo: no necesitan dinero, tecnología, viven en paz, iguales a nosotros, felicidad… aunque no fueron escogidas).

Solo el 13% pensaba que los niños podían ir a la escuela primaria (frente al dato de la UNESCO del 94% de acceso a educación primaria en Latinoamérica y Caribe), el idioma más hablado el inglés y el francés… y eso del comercio justo era desconocido para el 60%.

Sin embargo, la palabra que más se incrementó entre las opciones escogidas en la encuesta después del cuento fue: iguales a nosotros (en un 53%). No fueron muchos niños los que escogieron esta palabra entre sus 5 opciones (solo 21 de 100) pero fue la que más votos subió respecto a la encuesta inicial. 

Hubo más aspectos positivos en la encuesta después del cuento: respecto a la pregunta ¿dónde suelen trabajar las familias?, un 15% de los niños respondió “no tienen trabajo” y respecto a la pregunta ¿de dónde obtienen sus productos para comer? Un 17% respondió “no tienen comida”. En la encuesta tras el cuento estas respuestas desaparecieron. 

Las evaluaciones fueron muy interesantes también, apareciendo muchas veces “estoy contenta porque ahora sé que tienen comida porque la producen”, “me gusta la alternativa del comercio justo”, “me indigna que no nos cuenten nunca que hay desarrollo”.

Y lo que pretendía que fuese una sesión transformadora, me transformó a mí: eso es realmente la educación para el desarrollo. No es que después de una hora de cuentacuentos todos los niños cambien sus ideas sino que, al menos 20 de esos 100, hayan roto sus prejuicios y se conviertan en individuos más críticos y de esa forma socialmente más comprometida.

No obstante, el 76% de los escolares respondió que el tema trabajado (diversidad cultural, comercio justo frente al comercio tradicional…) tenía poco/nada que ver con sus vidas por lo que aún nos queda mucho camino como agentes transformadores de una sociedad más justa y solidaria.

Andaluna es un recurso que transforma a los pequeños y a los mayores. 

Elena Díaz Crespo

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Entrega de productos de higiene en NOPOKI

Hola amigos, aquí os dejamos unas fotografías de los alumnos de la Universidad indígena de NOPOKI, donde se ha realizado una entrega de productos de higiene.








Fin del Curso Académico


Hola amigos y amigas, después de mi paso por el Ecuador, tanto de mi estancia en el Perú como mi visita al país vecino, retomé el ritmo frenético de trabajo en la UCSS NOPOKI, ese lindo jardín de la educación que ya empezaba a añorar tras ausentarme varios días. Los estudiantes me esperaban con los brazos abiertos y con ganas de seguir aprendiendo. En ese momento, sentía que ya formaba parte de esta familia y que se había creado un lazo afectivo irrompible. Nos pusimos manos a la obra, con el apoyo y refuerzo educativo, con las intervenciones psicológicas individuales y con la preparación de la obra de teatro para final de curso. En este mismo periodo, me invitan a participar en dos estudios para conocer la opinión de los estudiantes de la UCSS NOPOKI sobre el apoyo a grupos marginalizados y sobre la igualdad de género. El primer estudio es diseñado por Naciones Unidas cuyo objetivo es comprobar el grado de cumplimiento de las acciones de Desarrollo Sostenible propuestas en su Plan Operativo, destinadas a mejorar la calidad de vida de los grupos más desfavorecidos. Y el segundo estudio es propuesto por la Universidad de Jaén, dentro del departamento de Cooperación al Desarrollo, cuyo objetivo es diseñar un Plan de Formación sobre igualdad de género que será aplicado en diferentes instituciones educativas de la Amazonía central del Perú.

Por otro lado, mi labor fuera de la Universidad también continuaba. Seguía valorando psicológicamente a los alumnos/as del Centro de Educación Básica Especial de la provincia de Atalaya y asesorando a padres y profesores sobre la inclusión socioeducativa de niños con discapacidad. Desde la UGEL (Unidad de Gestión Educativa Local), un organismo público de la municipalidad de Atalaya, me invitaron a dar una charla de orientación psicológica para padres en la inauguración de un programa de atención temprana a niños con discapacidad.


El mayor éxito vino de la mano de la representación teatral que tuvo lugar en el aula magna de la Universidad el pasado 3 de diciembre. Era el gran día, era el momento de mostrar el trabajo realizado desde hace meses y de presentar los talentos ocultos que han descubierto los estudiantes del primer año de la carrera de Educación Básica Bilingüe Intercultural. Elegimos representar un cuento amazónico, “El Bagrecico”, escrito por Francisco Izquierdo Ríos, uno de los docentes y escritores más influyentes en la narrativa peruana del siglo XX. A esta obra  incorporamos otros cuentos, danzas y cantos de los pueblos originarios de la Amazonía que conviven en esta Universidad, haciendo de esta gran obra un tesoro lleno de riqueza cultural. Las felicitaciones y halagos venían en sus diferentes expresiones y de boca de muchas personas, incluido el alcalde de la ciudad. Hemos conseguido hacer teatro digno y de calidad con pocos recursos pero con mucha ilusión.



También en estas semanas transcurrieron las Olimpiadas Nopokinas, donde los estudiantes han puesto a prueba sus conocimientos mediantes concursos pedagógicos y sus habilidades o destrezas deportivas mediante la participación en juegos ancestrales propios de los pueblos originarios de la Amazonía como el chontari o el tiro con arco y flecha. Fue una semana cargada de interculturalidad, tradición y convivencia.




Como pueden leer, las jornadas de trabajo han sido maratonianas, recompensadas con la felicidad observada a mí alrededor día tras día. La respuesta de los estudiantes ha sido extraordinaria y ha supuesto que mis humildes aportaciones cobren sentido. Tantos responsables de la Universidad y del Vicariato Apostólico de San Ramón como profesores, estudiantes y otros trabajadores de la UCSS NOPOKI han conseguido que me sienta vivo y que nunca olvide cada uno de los rostros  que forman esta gran familia. Han sido muchos los agradecimientos que he recibido en estos últimos días del curso académico. Por eso, mi nudo en la garganta no se desataba de la emoción y mis palabras se entrecortaban al ritmo apresurado con que latía mi corazón. Y por si era poco, recibo para mi cumpleaños el mejor regalo que me han hecho en mi vida, una muestra de cariño insuperable, audiovisualmente, de todas las personas que ocupan una parte importante de mi vida.

Han sido días de nervios, de abrazos, de despedidas, de brindis, de agradecimientos, de compartir lo vivido, y de recoger los frutos sembrados. Ahora cada estudiante regresa a su comunidad nativa de origen, escalonadamente, para pasar las vacaciones en familia, hasta principios de marzo que se reanuda el próximo curso académico. Sólo regresarán a mitad de enero aquellos que necesiten recuperar alguna asignatura. Un grupo muy reducido de estudiantes permanece en el albergue de la Universidad por que no tienen recursos económicos para volver a su comunidad nativa de procedencia ubicadas en zonas muy lejanas de la Amazonía peruana.  

Ahora toca seguir colaborando en el proyecto NOPOKI desde otros ámbitos y vivir una de las navidades más entrañables de mi vida en el grandioso Perú.

Desde el ombligo de la Amazonía, a todo el mundo que me sigue, os deseo una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.


sábado, 19 de noviembre de 2016

De vuelta en España

Saludos desde Córdoba,

Como ya algunos saben, regresé a España el día 5 de noviembre, dejando tras de mí una gran maraña de sentimientos, historias personales y vivencias difíciles de resumir y explicar. Hay cosas que simplemente quedan en el corazón.
Muchos me decían que por fin volvía a la civilización, pero realmente uno no sabe al llegar al mundo civilizado, dónde está esa civilización y a qué llamamos seres civilizados. ¿educación, valores, agua potable, electricidad, acceso a la sanidad, responsabilidad, honestidad, compromiso…? Lo externo te lo da el país, lugar y la familia donde has nacido, lo interno te lo tienes que trabajar tú. Y las etiquetas hay que empezar a quitarlas…

Como ya sabéis por Marco, las dos últimas semanas en Nopoki fueron bastantes intensas pero no pudimos subir las dos entradas al blog  ya que se rompió el wi-fi, y aunque yo intenté grabarlas en mi USB para subirlas desde España, tuve la mala suerte de que se dañó y no las he podido subir a mi vuelta. 
Por fin he podido subir las fotos de las salidas por las escuelas y por el Ucayali, una imagen vale más que mil palabras


sábado, 12 de noviembre de 2016

La Chamba (el trabajo, 5 de noviembre)



Seguimos sin wifi, y las entradas del blog se acumulan…
La Universidad de Nopoki depende en parte del trabajo que realizan los propios alumnos, como la crianza de pescado, el cultivo de la piña y el mantenimiento de las propias instalaciones. Los sábados, los estudiantes se dividen en grupos para realizar distintas tareas, de 5 a 11 de la mañana.
Este sábado me levanté al alba para desayunar en las malokas, y ver donde podía ayudar sin estorbar. Acompañe a diez chicos armados con machetes, que se subieron al remolque del tractor para salir a chambear en el campo. Pasamos la comunidad de Aerija para bajar bajo la sombra de un gran árbol lleno de mangos, que sirvieron de segundo desayuno. Luego subimos la colina por una vereda empinada para llegar a un descampado lleno de maleza con unas impresionantes vistas sobre la verde llanura del río. El trabajo consistía en limpiar el terreno de vegetación para la plantación de piña.
Los chicos se sentaron para afilar los machetes, charlando y riendo, y se esparcían para dar unos machetazos por ahí y por allá. A primera vista, la actividad parece poco productiva, pero quien concluye con eso que no se trabaja, se equivoca vergonzosamente. Es un trabajo duro, con medios pobres y bajo condiciones difíciles, pero se hace con ganas, un buen sentido de humor y mucho aguante y fuerza física. Un chico empieza a cantar: Señor, ten piedad con tu pueblo…
Me prestan un machete para intentarlo. La hierba es dura de roer, y cuesta bastante habilidad y mucha fuerza para conseguir resultados con un machete. Con cada golpe, mi machete vas teniendo un poco más efecto, aunque me gano una buena colección de ampollas en cada mano con poco resultado demostrable. Hay que tener cuidado, porque entre la maleza se esconden unas hormigas gigantes y agresivas cuyas picaduras causan un dolor intenso por al menos doce horas. Uno de los chicos atrapa una y la desarma para mostrármela. Mide al menos una pulgada.
El sol es inclemente, y nos abrasa desde un cielo celeste. La tierra negra se calienta, y con la humedad del aire, el sudor se queda pegado al cuerpo. Me estoy achicharrando como un camarón.
Entre tanto, los chicos consiguen limpiar un área de aproximadamente unos 100 por 100 metros cuadrados en solo dos horas y poco. Las ramas grandes y troncos esparcidos se van apilando para prenderles fuego. Arde como un demonio, y consigo achicharrarme los pelos del brazo, o como dicen aquí, el vello público, lo único que me faltaba por quemar.
Cuando bajo con dos chicos a ir por agua, aparece el monitor, que seguramente piensa que estamos vagueando. Trae unos sobres con polvo color magenta para hacer chicha, una bebida dulce de maíz del mismo color. Llenamos una gran cubeta con agua de manantial y se le añaden los polvos con un poco de mandarina agria que recogemos de un árbol cercano. Después de una pequeña pausa hay que seguir limpiando los troncos restantes.
A las once nos tumbamos en el remolque para emprender la retirada. Cubierto con una buena capa de polvo y humo, parezco casi tan moreno que los demás. Necesito una buena ducha y un colchón para morir en paz. Otra vez más, los chicos de Nopoki se han ganado mi más sincera admiración y respeto.
(mandado desde la parroquia)

La expedición (24 al 29 de octubre)



Este lunes íbamos a recoger a los estudiantes de prácticas en las comunidades Shipibo en el Ucayali, río abajo, con el Padre Curro y su curtido escudero Felipe, pero esa tarde tuvieron que llevar el motor de la lancha al taller. Aparentemente la procesión del Señor de los Milagros no tuvo efecto, porque dicho motor ya estaba malogrado la semana pasada, cuando íbamos a visitar las comunidades Machigankas del Urubamba, río arriba. La reparación costaba 600 soles, y en las arcas parroquiales solo quedaban 170. Gracias a la providencia, y una generosa donación anónima, se llegó a un acuerdo con el taller el martes por la noche.
La salida, prevista para las 9:00 de la mañana, se alarga hasta las dos y pico, después de un buen almuerzo en la casa parroquial y un buen regateo en el grifo (gasolinera) flotante, guardado por dos perros calcinados. La lancha de Cáritas, repleta de cajas de jabón de Madre Coraje, mide unos dos metros de ancho y casi 30 de largo, por lo que sacude bien sobre el agua. De hecho, después de 24 horas en tierra firme, todavía sentimos el vaivén.

El Ucayali es uno de los muchos tributarios del río Amazonas, y serpentea por la planicie con un cauce que cambia continuamente. Su anchura y su vasto caudal de agua color leche manchada, deja al Guadalquivir en ridículo. A ambos lados, se alza una selva majestuosa e impenetrable. Las formaciones de nubes en el cielo celeste no son menos espectaculares.






                                                 
                                                  Pinceladas del cielo sobre el Ucayali

Aunque hacemos buen tiempo, la caída del sol nos pilla en medio del río, y hay que buscar con una linterna la entrada a la cocha (antiguo cauce del río convertido en laguna) donde queda el puerto de Bolognesi. La encontramos gracias a un pequepeque (balsa con motor de palo) que va saliendo. Intentamos entrar, pero nos varamos entre las plantas acuáticas. Tenemos que volver a un puerto maderero cercano para empotrarnos en el lodo y desembarcar. En la Amazonía no existen embarcaderos, y las lanchas simplemente se apilan en cualquier orilla accesible. Ahí procuramos un mototaxi para llevarnos a la parroquia de Bolognesi, botando como canicas en el asiento. Felipe se queda en el barco para vigilar la gasolina y dormir con los zancudos.
Bolognesi parece un pueblo sacado de las películas de John Wayne, carcomido por la humedad y el moho. Cuenta con una plaza mayor de diseño (?) y poco más. Antonio, el diácono, nos recibe cordialmente en sus humildes aposentos, y nos ofrece un lugar donde dormir. Ahora hay luz, pero no hay agua, solo un bidón turbio de agua estancada. Al ver que el agua del café sale de ahí, Carmen casi se cae de la silla.
Comemos chancho (cerdo, o algo de la selva que se le parece) con el Padre Curro en un chiringuito improvisado sobre el barrizal, rodeados de perros raquíticos e insectos exóticos. Para chuparse los dedos. No hay cubiertos...
El Jueves por la mañana, cogemos un mototaxi para volver al puerto y reemplazar a Felipe vigilando la lancha. Apenas salimos del pueblo y nos cae una manta de agua antediluviana. Llegamos al puerto empapados hasta la médula, bragas, calzoncillos y mochilas incluidas, y nos refugiamos miserablemente con un puñado de hombres bajo un toldo de plástico poco fiable. Ni siquiera logramos ver la embarcación, por no hablar de Felipe. La lluvia sigue cayendo. Llevamos desde las ocho titiritando de pie, cuando sobre las tres sale Felipe de la cortina para sacar agua del barco con cubetas. Hay más agua dentro que fuera.
Ahora que ha subido el río, intentamos de nuevo entrar al puerto de Bolognesi para entregar las cajas de jabón de Madre Coraje. Desembarcamos con el lodo hasta las rodillas y caminamos hasta la parroquia. Por fin ha dejado de llover. Esa noche nos comemos la sopa de fideos, agradecidos por su calor, sin cuestionarnos su origen, mientras una rata se come las chanclas de Carmen.
A la mañana siguiente tenemos que salir temprano para llegar a Nueva Italia, así que nos comemos un buen desayuno en la casa del vecino, y luego esperamos a que Felipe llegue para comer también. Nos despedimos del Padre Curro, que se queda atrás, y zarpamos sobre las 11. Llegamos a Nueva Italia sobre las tres, y visitamos la casa de un primo de Felipe, quien nos invita a comer carachamba, un pescado jurásico con caparazón armado, tan feo como sabroso.
                                                      Carachamba, rico,rico
                                                 Horneando galletitas de Yuca, riquísimas
Una hora más tarde, llega la primera tanda de alumnos desde Tupac Amaru en pequepeque, y volvemos a la entrada de la cocha para recoger a varios más en Tumbuya, donde paramos brevemente para ver la comunidad. Vuelve a sorprender lo limpio y cuidadas que están las comunidades indígenas, en contraste con la suciedad y dejadez de los pueblos colonos.
                                                      Comunidad de Nueva Italia
En la cultura globalizada, nos falta mucho por volver a aprender en cuanto a habitabilidad y sostenibilidad. Todos los niños de la escuela nos acompañan alegremente de vuelta para despedirse de sus queridos profesores en prácticas.
Despidiendo a sus profes
Recogemos a más alumnos en la siguiente comunidad de Saguaya, donde llegamos al caer el sol. Emprendemos la marcha por una vereda resbalosa, bombardeados por zancudos, para pasar la noche en la comunidad. Nos ceden una habitación de madera, donde Felipe monta una tienda para tres, que nos la cede a los dos. Esperemos que no se entere el Padre…
Carmen enciende dos espirales y vacía el espray de fu-fu contra los mosquitos, aparte del repelente que se untó al cuerpo, lo que nos obliga evacuar el local, mareados como perdices. Pasamos calor y luego frío por la noche, y el suelo de madera nos deja tiesos como una tabla. Y eso que solo queríamos dormir. Descubro huesos en mi cuerpo que no sabía que tenía.
Felipe nos despierta al amanecer para salir pitando. Los alumnos han dormido en el barco, y han reordenado el espacio. Con un impresionante surtido de bolsas, maletas, cajas y enseres, bidones de gasolina, bombonas de gas, sacos con plátanos, aguacates y mangos, tres gallinas, una tortuga y mucha bulla, parece un bazar turco.

Entre todo eso se monta una cocina improvisada que pronto abre los apetitos con olores a chancho asado, sopa de pescado y plátano zancochado. Las gallinas también terminan en la olla.
Con las recientes lluvias ha crecido el río, que ahora arrastra toda la basura de la selva y la industria local. Hay que maniobrar la lancha entre riadas de troncos flotantes e islotes de espuma capuchino de alcantarilla. Uno de los chicos se monta en la proa como puntero para advertir de cualquier obstáculo. Sobre las once nos acercamos a Bolognesi, donde Felipe quiere parar para pasar la noche debido al peligro, pero la tripulación se amotina y continuamos el camino. A partir de ahí, se acaba milagrosamente la porquería flotante, y el río se muestra despejado y tranquilo el resto del viaje.

Tan tranquilo que aparentemente se duerme nuestro capitán, que a pesar de la inmensa anchura del río y las desesperadas señales del puntero, logra empotrar la lancha en la selva. El chico se tapa la cabeza, y desaparece con todo y proa entre la espesa vegetación. Los demás estallan en risa, mientras dos exploradores se aventuran entre las hojas con machetes para rescatarlo.

                                                          
                                                      Buscando al puntero en la jungla ;-)

Sobre las dos, hacemos la primera parada para recoger a los últimos alumnos. Todos salimos corriendo para buscarnos un hueco entre los árboles.
Finalmente desembarcamos en el puerto de Atalaya sobre las cuatro de la tarde. Cuando llegamos a Nopoki, no hay luz, ni wifi, ni agua caliente. Y Samuel, que lleva llegando una semana, todavía no ha aparecido.
los peque-peque: aún más fragiles en la anchura del río